No, no es broma: soy usuario de pago de WinRAR y tengo mis motivos

“En la web siempre ha sido un chiste entre ciertos grupos la dudosa existencia de gente real que haya pagado por WinRAR alguna vez“, comentaba hace dos semanas mi compañera Gabriela González cuando abordó la noticia sobre el usuario que, en pleno 2021, adquirió un CD oficial de WinRAR “por las risas”.

Así que imaginaos la situación cuando, tras publicarse el artículo, comenté en el foro interno de Genbeta que yo mismo era una de esas contadas personas reales (o eso, o he superado con éxito el Test de Turing) que habían pagado por una licencia de uso de WinRAR (aunque no por un CD, eso sí, que uno tiene sus límite).

Así que decidimos que sería interesante ofrecer una breve reflexión sobre por qué alguien pagaría por un programa como éste. Pero antes, hagamos las pertinentes presentaciones.

WinRAR, un histórico del ecosistema Windows

WinRAR es un software, lanzado en 1995, en los primeros tiempos del Windows de 32 bits, capaz de comprimir y descomprimir múltiples formatos de archivo comprimido, como el ZIP (estándar ya por aquel entonces en los sistemas Windows), el TAR o el Gzip (más propios de los Unix) o su propio formato privativo, el RAR.

Pero si hay algo por lo que destaca WinRAR es por su sempiterna ventanita de aviso animándote a adquirir una licencia de uso tras los primeros 40 días de prueba. Bueno, por eso… y por poder tirarte años viendo ese aviso sin que dejes de poder usar el programa ni ninguna de sus funciones.

La ventanita de marras.

Por si os lo estabáis preguntando: el modelo de negocio de WinRAR es sostenible porque su principal fuente de ingresos radica en el entorno corporativo, pues son las empresas las que pueden meterse en problemas con seguir usando un software fuera de su período de prueba, y las que más frecuentemente pueden recurrir al soporte técnico del desarrollador.

Además, poniendo pocos impedimentos al usuario doméstico para usar su programa sin pasar por caja, ayuda a mantenerlo como uno de los programas de compresión más usados del mercado y no incentiva la difusión de copias ‘pirata’, muchas veces usadas como método de difusión de malware.

Sé que hay alternativas, pero no me convencen

Volviendo a mi caso particular: llevo siendo usuario habitual de WinRAR, si no recuerdo mal, aproximadamente desde 2003 (antes de eso, lo había sido del histórico WinZIP). Es decir, que durante casi dos décadas he estado clicando en ‘Cerrar’ en la ventana de “Por favor, compre su licencia de WinRAR” cada vez que abría o pretendía crear un archivo comprimido.

“Pero ¿no sabes que existen alternativas?”, pensaréis. Y sí, lo sé: en total habré pasado un año forzándome a usar 7Zip y PeaZip… y no me acostumbré a hacerlo. No porque el uso de ninguno de ellos conlleve ninguna complejidad añadida, tan sólo era un ‘no sé qué que qué se yo’ en su usabilidad que no terminaba de convencerme.

A mi modo de ver, la interfaz de WinRAR es la más lograda de los tres programas. Y, encima, es el único que ofrece visor interno de archivos, función de reparación de archivos dañados y opción de creación de archivos ejecutables. No es que use ninguna de ellas a diario, precisamente, pero se agradece tenerlas a mano.

Mi WinRAR con licencia (izquierda) vs el insulso 7Zip (derecha).

Por eso compré una copia de WinRAR

Así que me decidí a comprarlo a finales de 2018. Debí aprovechar alguna promoción, porque la factura que conservo refleja un descuento de casi el 50%. En total, IVA incluido, me costó 20 euros: poco más de un euro por año de uso, si lo piensas.

A estas alturas, muchos de vosotros os seguiréis preguntando “Muy bien todo eso que me cuentas, vale, ¿pero por qué lo compraste pudiéndolo tener GRATIS?”. Bueno, pues creo que fue una mezcla de agradecimiento a sus desarrolladores por todos sus años de servicio (aderezado con unas gotitas de nostalgia)… y de hartazgo.

Hartazgo, sí: estaba cansado de todos los segundos de vida perdidos en cerrar el aviso de los 40 días. Cada vez valoro más el lujo de poder ahorrarme unos cuantos clics cuando uso el PC, y el aviso de marras empezaba a estresarme un poco. Ya casi pensaba que iba a tener que rendirme y volver a usar 7Zip.

De modo que cuando vi esa promoción no me lo pensé mucho. Fue algo así:

Y así, tras un breve proceso de compra online, pasé —sin ser muy consciente de ello entonces— a formar parte de un grupo de personas del que sólo se habla entre susurros (y muchos memes) en los foros de Internet: los usuarios de pago de WinRAR.

Hay un vídeo que deja constancia de cómo se vivió ese momento (o uno muy similar) en las oficinas de la compañía. Se llama ‘La venta del siglo’:

PD: Si los eternos 40 días de prueba de WinRAR eran causa de mofa, dejadme que os diga que su ‘licencia individual de PC’ es instalable en varios PCs sin mayor problema. LOL.


La noticia

No, no es broma: soy usuario de pago de WinRAR y tengo mis motivos

fue publicada originalmente en

Genbeta

por
Marcos Merino

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